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VOLUPTUARIO

Las librerías guardan al erotismo - tanto al literario como al gráfico - bajo llave. No es cuestión de tabús, es que el verdadero erotismo es raro. Para ser un escritor o un pintor erótico se requiere de una singular combinación de originalidad y oficio sin los cuales las miles de obras que se centran en el sexo caen en la pornografía, siempre al alcance de la mano. Un garabato por liebre.

Una colaboración como la que Nissen y Fuentes emprenden aquí es única. Ciertas afinidades fundamentales la hacen posible. Nissen es un dibujante exuberante, cuyo trazo salta con tremenda inspiración al servicio del humor, E1 dibujo erótico, él dice, debe tener un humor fundamental, de lo contrario deviene mórbido. Fuentes equipara a Nissen en esto: en innumerables obras ha demostrado la irreprensible voluntad de desenmascarar a los profesores, de escarbar en el lenguaje buscando sus ambigüedades más brillante, aquellas en las que siempre descansa el humor, y de exonerar a ese medio de todos los amantes del lenguaje: el juego de palabras. Los juegos de palabras, tantos visuales como gráficos son siempre los portadores secretos de la analogía, que es, como Fuentes nos dice aquí, un lado de la nostalgia del artista, el otro lado de la cual es la tentación de la diversidad. Estos dos artistas han conocido y han sabido mantener en balance estas dos caras.

Los dibujos eróticos de Nissen tienen lugar en un especie de teatro o circo en el que sus jaspeadas bases sugieren antigüedad. Traviejasuras. Nissen, maestro del dibujo a linea contorno sabe que debe estar seguro del gesto, como en buen teatro. En el dibujo erótico el reto consiste en hacer al gesto tanto reconocible - es decir, sugestivo - como al la vez, nuevo. Nissen se enfrenta al reto con líneas que en su magnifica tensión, sugieren incisivamente hs tensiones de carne, y, al mismo tiempo, delinean el no - lugar de la fantasía en imágenes tentadas a divertirse con ellas mismas.

Dore Ashton