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CÓDICES

 

Supongo que la admiración que sentía para los Tlacuilos (escribanos del México pre-hispanico) me impulsó a hacer códices inspirados en ellos. Por lo general sus códices son libros desplegados en forma de biombo, y me interesaba no solamente la gran calidad artística de muchos de ellos, sino también el curioso formato píctorico de los textos, que parecía pertenecer a un reino que se ubica entre el dibujo y la escritura. Me intrigó el uso que hicieron de casi todas las formulas gráficas concebibles - sobre todo los grandes códices Mixtecas en los cuales pictogramas, ideogramas, signos, símbolos, glifos fonéticos, símbolos del rebus, el uso de repeticiones acumuladas y una verdadera gramática simbólica del color, entren en juego unos con otros. No hay elementos decorativos. Cada forma, línea, color significa algo.

Sus códices se ocupan de temas tan etéreos como las historias y comportamiento de los dioses, de profecías, conjuros, hasta de banalidades como listas de tributos, contabilidad, impuestos e inventarios. El suyo es un idioma visual con un vocabulario píctorico altamente cargado de una inventiva notable. Los códices que he hecho se han convertido en un proyecto continuo que me han servido bien como manantial para mi trabajo en la pintura y la escultura. Con cada códice intento meterme en temas pictoricos de distintos estilos, inventando un vocabulario visual propio de cada uno. Hice un códice Diario, en el cual dibujaba una página cada día a la misma hora, otros basados en imágenes de una Moviola; otro se llama Huellas de Voz; el códice Itzpapalotl esta basado en seis códices pre-hispanicos, y el códice Madero se relaciona con el mundo visual de juegos y de rompecabezas.

Me encanta indagar y explorar. Pensar en esto: Cuándo se convierte un dibujo en escritura, o la escritura llega a ser dibujo? Es cierto que todos podemos leer una pintura; ver un texto en un árbol. Es la música discurso? O al revés?

Pero el arte gravita siempre a su propio elemento: el juego. Es la clave de la puerta del imaginación que nos conduce a donde las líneas se entretejen, las formas se deforman, los puntos se despuntan, los colores adquieren forma, y los espacios se esparcen. Todo esto hace visible lo invisible. Crear códices me evoca cierta sensación del parentesco con los Tlacuilos. Así me encanta juntar con ellos en lo que se ha convertido en uno de mis campos de juego preferidos.

Brian Nissen.